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La Princesa y el Guisante y Decoy

Limited Pinot Noir

2019

Sonoma Coast, California, EUA

Basado en el cuento de Hans Christian Andersen, 1835

Ilustración de Helen Stratton, 1899

Con todo su pesar, el príncipe arribó, una vez más sin resultado, al palacio . Para subir un poco su ánimo, ya que la lluviosa noche sólo aumentaba el mal humor del joven, el viejo rey le propuso tomar una ligera merienda en compañía de su madre; era el pretexto ideal para un momento familiar. El monarca tomó una botella de Decoy Limited Pinot Noir, 2019 de Sonoma Coast y se dirigió al comedor informal, quería algo clásico pero relajado.

El príncipe no se inmutó ante su copa al llenarse por el brillante vino de delicado color ciruela. Ni los destellos bugambilia que del cáliz resplandecían parecían alegrar al joven, el no encontrar a una verdadera princesa para casarse le pesaba. Los reyes se sentían cada vez más abrumados ante la ausencia de cónyuge para su hijo.

Oscuros como el ambiente en la habitación, así se manifestaban los aromas del vino servido en las tres reales copas. Las notas de cereza negra se enredaban con puntos de tierra húmeda, regaliz y hierbas secas mentoladas. Entre más vueltas daban los pensamientos de dónde encontrar una verdadera princesa, más se giraban las copas y al mismo apesadumbrado compás, toques de hongos emergían y arropaban al bouquet.

El salón parecía enmohecerse con los ánimos y con los sutiles aromas del vino, que, aunque sombrío, daba a los reyes un confort inesperado. En completo silencio, la familia real daba sorbos a sus copas. Los ojos del príncipe se enjugaban al igual que su lengua al recibir aquel líquido que con tersura y delicada calidez envolvía su boca. En el rey y en la reina la persistencia del vino después de tragarlo los hacía reflexionar.

La humedad del ambiente se mezclaba con los recuerdos en la mente de los monarcas al degustar su bebida, eran capas de fragancias que se descamaban y pintaban en su mente un acuoso bosque de pequeñas bayas como el que se asomaba por su ventana. Ni los volovanes de champiñones al perejil, ni las papas cambray con salsa de queso de cabra y guisantes subían el ánimo de ningún miembro de la real familia.

El príncipe, copa en mano, se asomó por la ventana y vislumbró una silueta femenina acercarse al castillo, y así como avanzaba la figura al pórtico real, el vino del joven parecía florecer y comenzar a provocar en él una vivacidad no antes percibida. Algo en la mujer que se acercaba y en los aromas cada vez más diurnos de la bebida eran el presagio que tal vez la princesa verdadera estaba cerca.

Para más inspiración: @cuentos de catasDecoy Wines@decoywine

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