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El Flautista de Hamelin y Cantine Maschio Prosecco Rosé

Prosecco DOC

Millesimato 2019

Veneto, Italia

Basado en el cuento de los Hermanos Grimm, 1816

Ilustración de Paola De Gaudio, 2009

La brisa que emanaba del río Weser rozaba la sudorosa cara del flautista. El hombre había caminado demasiado guiando a las ratas al precipicio y por fin, la última cayó al río ahogándose junto con la horda de roedores que salieron de Hamelin tras la hipnotizante melodía. El músico necesitaba un descanso para disfrutar de ese triunfal momento antes de regresar a cobrar su recompensa.

Después de visitar una taberna cercana al río, el flautista decidió sentarse bajo un árbol para disfrutar su reciente adquisición, una botella de Cantine Maschio Prosecco Rosé, Millesimato 2019 de la DOC Prosecco. Sin reparo había gastado sus ahorros en esa botella ya que sabía que pronto recibiría el pago ofrecido por los pobladores de Hamelin por librarlos con su flauta de la infestación de ratas.

En una modesta copa baja de amplio cáliz, el flautista vertió el líquido de delicado color salmón. Burbujas medianas comenzaron a aparecer en varios hilos danzantes, el músico recordó las filas de ratas que hacía unas horas serpenteaban tras él. Con una inspiración medida y controlada, como las que los buenos flautistas dominan a la perfección, el hombre percibió el delicado perfume de su bebida: pétalos de rosas que se fusionaban con pieles de durazno y de cereza acompañados de notas de jazmín y azahar bañadas por un rocío de almíbar.

El hombre no esperó más y dio un sorbo con sus labios en la posición con la que toca su metálico instrumento, y las burbujas de la bebida comenzaron a bailar dentro de su boca. El vino sin dulzor provocó una salivación que jugaba con los picores que provocaban esas pequeñas bombas de aire al reventar dentro de los cachetes. El flautista tocaba mímicamente sus melodías favoritas y al ingresar más aire en su boca, su bebida se tornaba espumosa y su salivación aumentaba.

Los compases mentales se vieron acompañados de una sinfonía de aromas florales y frutales armonizada con notas minerales y salinas. Una frescura invadió al flautista y se sumó a su motivación por su próxima remuneración. El hombre decidió hurgar en su mochila para buscar algo con lo que acompañar su vino espumoso; encontró unas tajadas de salmón ahumado y las colocó sobre pedazos de pan rústico y las espolvoreó con trozos de queso de cabra fresco. El músico encontró un frasco de agua de rosas y por un impulso decidió salpicar sus panes con un par de gotas.

Después de aquella refrescante armonía de bebida y bocadillos, el flautista emprendió el camino de regreso a Hamelin, lleno de entusiasmo por su pago. Poco a poco los recuerdos de su bebida se fueron disipando, pero no su ambición. Si tan sólo los habitantes del pueblo supieran los alcances del músico, no le hubieran negado el pago de la remuneración prometida. Todo el frenesí en el andar del hombre se iba a ir por la borda, como las ratas lo habían hecho hacía un momento.

Para más inspiración: @cuentos de catas, Cantine Maschio D’Italia, @maschioprosecco

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