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El Mancebo y el Masajista del Hamman y Uriel

Adobe Guadalupe

2019

Valle de Guadalupe, BC, México

Basado en los personajes de Las Mil y Una Noches, 1710

La esposa del masajista del Hamman se encontraba disfrutando tranquilamente de su vino Uriel, 2019 de Valle de Guadalupe, en lo que su bebé dormía. Su esposo la interrumpió mientras ella se deleitaba con el brillante e intenso color granate que refulgía de su copa. Con los mismos destellos rubí de su bebida, la mirada de su marido se llenaba de avaricia al dejar el saco de monedas del mancebo al cual hacía unos instantes estaba brindando servicio, sobre la mesa.

El olor a cuero del pesado bolso, se comenzó a entrelazar con las notas de cereza, sandía, pimienta blanca y granos de sal que revoloteaban por toda la habitación producto de la bebida de la sensual mujer. El masajista se acercó a su mujer con una inusual propuesta: cortejar al mancebo, hijo del Visir, a cambio de las monedas de oro. Los perfumes del vino, sumados a los del saco de monedas, crearon una atmósfera de placer y mezquindad.

La mujer del masajista dio un sorbo al vino festejando lo sencillo de la adquisición de ese oro, sin que hubiese consecuencia de su acción. Lo virilmente imposibilitado del mancebo que comentó el masajista no podía levantar ninguna tentación en ella. La belleza de la mujer se acentuaba mientras ella jugaba con el vino en su boca y se dejaba llevar por la agridulce saliva que se acumulaba en su boca. Los sutiles toques salados de su bebida sobre su lengua, parecían reverberar con delicadas sensaciones de resequedad.

Después de unos cuantos sorbos más, la mujer se dejó engolosinar en pensamientos de caramelos frutales y recaudos que instintivamente llevaban su mirada al agamuzado saco que sería su puerta a la abundancia. Ella quería mantener un equilibrio mental antes de acudir a su llamado, pero el sentirse sensual y en control la llevó a dedicarse un momento más.

Con tranquilidad se preparó una ensalada de granos de trigo con paté de pimiento rojo y la espolvoreó de granada. Fue algo ligero que se fusionó con sus últimos tragos de vino de una manera intensa, tan intensa que sintió miedo. Un presentimiento de otra apabullante fusión apareció por su mente, pero no podría ser con el mancebo, o acaso ¿ella podría hacerlo despertar?

Para más inspiración: @cuentosdecatas, Adobe Guadalupe, @adobeguadalupewinery

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