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La Pícara Cocinera y Les Champs Clos

Sancerre AOC

2019

Valle del Loire, Francia

Basado en el cuento de los Hermanos Grimm

Ilustración de Walter Crane,1890

Margarita degolló las dos pollas, las escaldó, las desplumó, las ensartó en el asador. Eran las pollas más finas de su Señor, todo en esa cena debía estar perfecto para el importante invitado; hasta la botella de Les Champs Clos, Sancerre AOC 2019 del Valle de Loire, Francia, se encontraba poco a poco alcanzando la temperatura precisa de servicio.

Al no comparecer el invitado y las suculentas pollas encontrarse casi en su punto, el amo salió a buscar a su huésped. Margarita, la altanera cocinera, no dudó en sentirse merecedora de probar la bebida y el platillo dispuestos para la velada. Cuando se sirvió una copa del vino francés, se sorprendió de lo brillante que era, no esperaba encontrar esos tonos olivos que le hacían recordar a las aceitunas que llevaba el recaudo de las aves.

Margarita estaba incrédula ante la precisión de los aromas que emergían de su copa. Con gran nitidez se clavaban en su nariz las notas de cítricos verdes, con todo y sus hojas, almizcle y flor de sal como si una elegante frescura dominara la cocina y quisiera convertirse en un aliño más para las pollas en cocción. No había ápice de remordimiento en las acciones de la cocinera.

La cocinera procedió a probar el vino, la cena aún necesitaba un poco más de tiempo, por lo que no debía desaprovechar que la fina bebida se encontraba en la temperatura ideal para ser degustada. El líquido al entrar en su boca parecía expandirse con ligereza, sin embargo, dejaba un suspiro de sí a su paso. La salivación de Margarita comenzó a aumentar y sus cachetes deseaban repetir esa sensación reverberante que la hipnotizaba, a la vez que la hacía pensar cada vez más en las pollas que no tardaban en encontrar su punto exacto.

La delicada humareda que emanaba del asador, se entrelazaba con una sensación de velo de humo que aparecía en la mente de Margarita. La cena y la bebida se fusionaron en un concierto de aderezo cítrico, ataviado con lima, limón eureka y hojas de té limón salpicadas en escamas de sal, como las que la cocinera había utilizado para salpicar a las pollas. Los vapores de las olivas eran como una sombra que llenaba de personalidad al menú dispuesto para el fino comensal.

Margarita comenzó a unir comida con vino dentro de su boca y no vaciló en terminarse la botella y las pollas. Ella encontraría la manera de salir del problema que ocasionaría si llegase su amo con el distinguido invitado. Su ingenio se encontraba más que motivado por ese inolvidable momento de embriagante placer.

Para más inspiración: @cuentosdecatas

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