Search

La Cenicienta y Le Ginestre

LE GINESTRE

Riserva

Chianti Classico DOCG

2018

TOSCANA, ITALIA

Basado en el cuento de los Hermanos Grimm, 1812

La malvada madrastra de Cenicienta debía tomar rápidamente una decisión. Si el pie de su hija era demasiado grande para calzar la preciosa zapatilla de la futura esposa del príncipe, no quedaba otra alternativa: los dedos debían ser cortados. Con nerviosismo, la mujer descorchó una botella de Le Ginestre Riserva, Chianti Classico DOCG 2018 para relajarse y tomar valor. Sin detenerse, sirvió una copa que parecía enmarcar la traslúcida y sanguínea ambición en las venas de sus ojos.

La agitada respiración de la madrastra se fue conteniendo al irse llenando con esa delicada brisa de cereza roja y arándano. Lo último que la perversa dama necesitaba en ese momento era una bebida romántica, por lo que el que las notas frutales en su vino se acompañaran de capas aromáticas de humedad, de tierra, de albahaca seca y pimienta verde elegantemente entretejidas, armonizó bien con su ánimo y con el del ambiente.

Un estallido de salivación surgió de la boca de la madrastra el beber el vino. Su agudeza mental se vio completamente enfocada en la daga que sostenía; y, después de enjugar toda su cavidad con el vino, toscas pero tenues vibraciones se hacían presentes y se prolongaban aún después de tragarlo. Cada sorbo era un balance entre carácter, intensidad y elegancia que eran lo que más disfrutaba la mujer.

Después de varios sorbos, y de llenar su mente de pensamientos de frutos rojos arropados en paños de albahaca, orégano y perejil seco y velados por notas cárnicas de finos embutidos y zaleas listas para convertirse en elegante peletería, la madrastra se sentía hipnotizada. Bajo ese influjo que se expandía con cada respiración, con un solo movimiento al afilado metal, trozos de los dedos de la joven cayeron al suelo. Antes de que ésta pudiera manifestar su dolor, la madre colocó en su boca una porción generosa de vino. Inmediatamente, la muchacha se dejó llevar por esa oda compleja y animal, pero a su vez penetrante y elegante; y fue esa elegancia la que hizo que se dejara colocar la zapatilla por su progenitora sin rechistar.

La madrastra podía percibir el dolor de su hija al incorporarse, pero debía acudir con el empleado del palacio lo más pronto, o sospecharía de algún juego sucio. Madre e hija dieron sendos tragos a la bebida para nuevamente llenarse de esa finura llena de rústicos contrastes; así serían ellas, toscas discrepancias en medio de la opulencia del palacio, así pensaban debían ser todas las cosas. 

Lo primero que hizo la madrastra al descender de la habitación, acompañada de su hija tratando de contener los estertores de dolor al caminar con la forzada zapatilla, fue tomar un bocadillo de los dispuestos por Cenicienta para halagar a la comitiva real. Aún continuaba la hipnosis del violento momento vivido hacía unos instantes, pero sintió su alma encontrar un instante de calma al tragar su canapé de jabalí con paté de hongos espolvoreado con perejil frito y perlas de queso de cabra. 

Aún mayor fue la serenidad de la madrastra, cuando el príncipe estuvo de acuerdo en tomar por esposa a su igual de perversa hija. Nadie podría darse cuenta de la mutilación que infringió para poder pertenecer a la corte real, sólo contaba el palacio con una zapatilla, por lo que para la boda de su hija se utilizarían nuevas y a su medida. Mas un pequeño detalle había olvidado la mujer, por las prisas no reparó en suturar las heridas de su hija, habrá que esperar a las consecuencias de su omisión.

Close
The Today Life © Copyright 2022. Todos los derechos reservados
Close