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Un Cuento de Navidad y Bodegas Roda

CIRSION
2017
Rioja DOCa
La Rioja, España

Basado en la novela de Charles Dickens, 1843
Ilustración de John Leech,1843

Después del sobresalto que se llevó Scrooge con la aparición del rostro de su fallecido socio en el aldabón de su casa, el viejo decidió no tomar sus gachas como era costumbre. Ebenezer se decantó por disfrutar una copa de vino para relajarse del susto, de su bodega tomó una botella de Cirsión 2018 de Bodegas Roda, Rioja DOCa y se acomodó a un costado de su antigua chimenea.


La luz en la habitación era tenue, pero el fulgor que emanaba su delicada copa de cristal se reflejaba en sus cristalinos ojos y los llenaba de un color rubí tan precioso como las finas gemas. Scrooge deseaba que en ese vino encontrara la calma para sobrellevar el crudo temporal de esa noche navideña que había comenzado atormentándolo con la visión del fallecido Marley.


La afilada nariz de Ebenezer se clavó en el cáliz y con delicadeza comenzó a inspirar los aromas de su bebida. El viejo se dejó llevar por esa delicada fragancia de cereza y fresa envuelta en una capa terrosa de rústica elegancia; sus angulosas manos rotaban la copa para, con cada giro, despertar notas de sotobosque, anís eucalipto, cedro, vainas secas de vainilla y gamuza.


Scrooge parecía disfrutar el perfume de su bebida al grado de casi olvidar su reciente alucinación, pero sabía que si quería relajarse por completo tenía que degustarla. Con parsimonia, el hombre acercó su copa a sus delgados labios y dejó que un sorbo de vino recorriera lentamente su boca. El líquido provocaba una salivación interesante y llenaba la cavidad con una marcada presencia, pero, como si de la misma visión de Marley se tratara, parecía desaparecer al ser tragado. Ebenezer se sobresaltó de nuevo.

El viejo volvió a beber, y para no perder rastro de su vino, decidió envolver vigorosamente su boca con él. Scrooge disfrutaba de esa textura secante que era elegante, pero a la vez campirana; ese efecto, sumado a la continua salivación, provocaba una dualidad bucal que parecía infinita. Nuevamente, la bebida al acercarse a la garganta se disipaba fantasmagóricamente, era una sensación placentera, sin embargo, llenó a Ebenezer de un escalofrío que lo recorrió por completo.


La mente de Scrooge se fue llenando de recuerdos de los aromas que anteriormente había inspirado, aunque adornados de exóticas especias. En ese instante, Ebenezer deseaba encontrarse de nuevo en la taberna y ordenar el lechazo con puré de papa salpicado de eneldo, cardamomo y nuez moscada que tanto disfrutaba. Sin embargo, con cada sorbo, el hombre se deleitaba tanto que, con esa avaricia que lo caracterizaba, decidió tomar el vino sin acompañamiento.


Scrooge no perdía detalle de todo lo que el vino ofrecía, estaba tan concentrado como cuando revisaba sus libros de cuentas. Su alma regresaba a su estado habitual, y por unos cuantos minutos se sintió pleno. Poco duró su transitoria paz, ya que los recuerdos de Marley provocados por la reciente aparición lo comenzaron a invadir. Ebenezer quería tomar más vino, pero el delicado repicar de una campanilla lo apartó de la botella, su noche de Navidad estaba por comenzar.

Para más inspiración: @cuentosdecatas, Bodegas Roda, @bodegasroda

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